Fantasmas de la noche meditabunda,
fantasmas buenos que lloviendo inundan
sombras del pasado, resquicios agotados;
sombras que en mi mente abundan,
me deslucen, se derrumban.
Despertares , amaneceres
entre esmaltados caminos de porvenires perennes.
Luchas, quehaceres, batallas sin valor de las que la gente
no aprende.
Digamos que a veces el mundo se hace inmundo
y mudo prevalece.
Digamos que solo a veces, yo me hago humano y me oculto
entre esta maraña de reses.
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