Busco en el abrigo otoñal un momento dispar
que estuviera perdido entre los retales del cajón de mi
memoria.
Busco esquivar estocadas que se claven en mi agotada
conciencia;
cansada de los bares, de las noches de contiendas.
Tan solo clamo a mi inexistente Dios que me sucumba en sus tinieblas
plagadas de presos de sueños agotados, de planes e ideas
fallidas:
de errores y aciertos.
Busco entre las personas y entre inexactos momentos,
entre promesas, palabras, mentiras y destierros.
Entre esas lenguas que se clavan diciendo a la vida que ya
vasta,
que deje de volar y se agarre a las medidas establecidas
que a esta vida se le atragantan.
Busco entre puñales.
Busco en las miradas de hielo que se clavan como espinas un
solo calor que alimente mis desdichas.
Y por buscar, bien es cierto, tan solo me busco a mí.
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