sábado, 27 de julio de 2013

Tan diferentes y a la vez humanos.

Admiro al púgil que firme desafía el desdén poblado de recovecos y de espinas,
al cobarde fugitivo enamorado que huye despavorido sin alas por un recóndito precipicio.
Admiro al que camina o bien cabalga,
alabo las luchas sin propaganda.
Desapruebo los gritos, las sacudidas vacías sin beneficio;
he de afirmar que a veces me uno a luchas internas que merecen un decidido rechazo.

Pero somos así tan complejos, tan enrevesados…
incompletos seres irrealizados que tienden a la autoconfesión, a la burla y al descaro;
tan unidos, tan iguales y a la vez tan solitarios.


No somos aves, somos imperfectos, no volamos.

viernes, 19 de julio de 2013

Pudiendo ser

Quién quiere ser héroe pudiendo ser
un poeta tirado en el borde de la carretera,
unas ideas desbordadas que ahora pueblan la cuneta.
Quién quiere ser rico pudiendo ser
un buscador de sueños o un cazador de estrellas.
Quién quiere ser pudiendo ser
poco más que su deambulante sombra ciega.
Quienes quieran vivir se pudrirán en la conciencia que atesoran,
vivirá el que ría y el que llora tras una máscara traicionera.
¿Qué somos más que dulces bestias?
Ciegas marionetas del desastre atadas de pies y manos
atesorando un futuro que resultará siempre en vano.

Quién quiere amigos si están hechos de tierra
si cuando se mojan no quedan más que los recuerdos y las nieblas.
Quién quiere ladrar gritos pudiendo estar la gente quieta,
quién no ha pensado nunca en acabar con el mundo,
tú no me lo niegas.
Quién pudo ser mentira en cada palabra, quien no fue nada.
Quién fue nada, fue y se ahogó entre persianas bajadas.

¿Quién quiere buscar conmigo un mundo mejor?
¿Quién no quiere nada?
Quién no quiera palabras vacías, corazones rotos
o persianas rotas del alma.
No quiero gritos de guerra,
no quiero amigos de pega,
ni novias de quita y pon,
ni ser un títere de pena.

miércoles, 17 de julio de 2013

Siempre buscando la guerra

Enreda los hilos en busca de guerra,
maneja el teatro como si todos fuesen tan solo marionetas,
tiene su función y se cree la estrella.
Desatasca el tapón de su cabeza,
tira por el suelo los maniquíes, los decapita y se embelesa,
tiene su crimen el pro de su justicia presa.
Desafina al disparar en grito de contienda,
sus armas los instrumentos que clavan notas enhiestas,
no se distrae si abre la boca es para cantar de mortales fieras.

Dulces mentiras que cubren el cielo y que se palpan en tierra,
vuelos rasos que arrasan los cultivos de quienes serviles se alimentan.
No soy yo, eres tú el traidor, el que dice lo que a ratos piensa;
al que calla culpa por cerrarse las puertas,
al que traiciona se le pone en un altar
que las velas le quemen y las rosas sean muertas.
La mentira dulce se empapa,
el hombre miente porque la gente cree,
la fe es interesada y no ciega,
su Dios es su engaño, sus ovejas son rastreras.

Si todos acabamos en un hoyo,
para qué tanto engalanarse,
para qué tanto echarse culpas,
las cosas no son para nada.
El mundo es inhumano,
las miras cortas,
y la vida… la vida es
a medias.

martes, 16 de julio de 2013

En mi triste Venecia

Puede que no sea ni Dalí, ni Neruda,
que no quepa en mí ni en mi alma desnuda.
Que no soy un genio, que de eso no hay duda;
y entre tanta obsesión puede que me ataque duramente,
y fue la duda tan ruda que llegó al fondo de la duda, del asunto de este pozo insolente,
hasta el fondo de mi mente.
Como una moneda al aire, como contar hasta veinte.

Me hace ser un pobre hombre astuto,
y mi precariedad emocional quizá solo sea un paso más para ver que no soy nadie, 
que tiré de tanteos y acabé como reo de Morfeo, preso de sus ensoñaciones, 
del dolor de sus sueños 
preso de mis somnolencias,
de los carros de fuego y de las presas.
Y hundiéndome hasta el cuello, encerrado en mis cabales
y nadando en los canales de mi triste Venecia,
pereciendo entre sus noches invernales,
perdido entre mis pasadizos infernales.